sábado 27 de agosto de 2011

pobredumbre

Supongo que con el tiempo se fue construyendo de esa forma. Su vida se había dividido en dos espacios totalmente ajenos el uno al otro, lenta y silenciosamente, sin tener un plan pre definido, más bien por dejadez, como cuando el sarro y el óxido carcomen el fierro. Uno era el mundo que lo ataba al pasado, a un proyecto truncado, pero que no podía eliminar del todo. El otro quizá se había conformado como escape al primero, como un intento de alcanzar un ideal de mundillo... O quizá más bien se había creado bajo un arranque instintivo de la pobredumbre que veía a su al rededor, pero que al fin y al cabo, estaba hecho de la misma mierda. Dos vidas paralelas, en donde podía y debía ser otro. ¿Pero cuál era el de verdad? Creo que ni él mismo lo sabía. Quizá el de verdad era ese vacío que le quedaba en el pecho cuando no estaba en ninguno de los otros dos mundos, cuando se encontraba solo en su casa, que más que un hogar era un dormitorio, en donde nunca llegó a instalarse realmente. Por eso se emborrachaba en trabajo, jugaba a ser dos, sin darse cuenta que en el fondo sólo escapaba del vacío de sí mismo. Vivir hacia afuera, porque le daba miedo hallarse vacío por dentro. ¿Quién era realmente? Alguna vez lo supo, pero el tiempo lo había ido emborronando con el codo...

 
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