Se había apropiado de la desnudez de otro. Siempre había sentido de que el otro era quien se apoderado de su cuerpo desnudo, y no al revés. Esta vez, fue ella. Tenía la imagen de ese otro cuerpo grabado en la cabeza, pero por sobre todo la imagen del suyo propio, brillando blanco y delgado a la luz de la noche. Su vientre un poco abultado y sus pechos pequeños no le molestaron, es más, sintió que un poco de eso que llaman belleza afloraba de su piel. Se sintió confiada y alegre, y no sintió que su cuerpo era un espectáculo vergonzoso. Ella se había apoderado del cuerpo del otro, lo tenía como una fotografía en la cabeza, como un abrazo tibio, unas caricias tiernas en las caderas y unos besos satisfechos y tímidos en los labios. Mientras ella se contemplaba a sí misma, recostada como una sirena de cuya piel emergía su propia luz lunar. Por primera vez se encontró bella.
miércoles 8 de septiembre de 2010
La desnudez
soliloquios de
Daniela Carvajal
time to go
00:50
what the hell?
cuentería barata,
fragmentos huérfanos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





































1 palabras vagas:
lo siento por lo poco serio pero HELL YEAH
Publicar un comentario en la entrada